Tiene sobre la mesa un contrato grande, una inversión o un movimiento sin retorno. Mi trabajo es encontrar lo que usted y su equipo no están viendo —antes de que lo ejecute.
Las auditorías tradicionales ocurren después —cuando el daño ya está hecho o el dinero comprometido. Esta revisión ocurre antes, en los momentos donde todavía se puede corregir.
Antes de firmar con un proveedor grande, una alianza estratégica o un acuerdo de largo plazo. ¿La solución propuesta realmente resuelve su problema? ¿Las cláusulas lo protegen?
Antes de comprometer presupuesto en un proyecto nuevo, una expansión o un equipamiento significativo. ¿Las premisas que justifican la inversión son sólidas?
Antes del cierre de una transacción o la incorporación de un socio. ¿La tesis de valor resiste una mirada adversarial? ¿Hay pasivos ocultos en la narrativa del vendedor?
Antes de comprometer recursos en un territorio, segmento o modelo de negocio nuevo. ¿Los supuestos de mercado son verificables o son optimismo no cuestionado?
Los equipos internos trabajan con la información que tienen, bajo la presión del tiempo y con el sesgo de querer que el proyecto funcione. Yo trabajo con la misma información —pero sin ninguno de esos filtros.
La revisión no evalúa si su equipo hizo bien su trabajo —en general, sí lo hizo. Lo que busca son los supuestos que se dieron por válidos sin verificarlos, las señales que estaban en los documentos pero que nadie conectó, y las preguntas que nadie hizo porque parecían obvias. Eso no se encuentra con una auditoría de cumplimiento. Se encuentra con una mirada que llega sin el contexto que distorsiona la del equipo.
No requiere semanas de consultoría ni reuniones de equipo. El modelo está diseñado para que usted transfiera la información relevante y yo trabaje con ella de forma independiente.
Una sesión estructurada donde usted me explica la decisión, el contexto, la documentación disponible y los antecedentes que la sustentan. Sin filtros: incluye también las dudas y las presiones.
Analizo los materiales como si mi trabajo fuera encontrar dónde falla. Sin el contexto emocional ni el optimismo del equipo. Busco activamente las grietas, no confirmo lo que ya se concluyó.
Entrego lo que encontré: los puntos débiles, lo que hay que resolver antes de comprometerse, y mi criterio sobre cómo avanzar. No un dictamen binario —un análisis que le sirva para decidir mejor.
No es un informe de 80 páginas que termina en un cajón. Es criterio aplicado a su situación específica, en formato que se puede usar.
Los puntos débiles encontrados en un documento de una página, ordenados por criticidad —no un informe de 80 que nadie lee. Para saber dónde está el riesgo real antes de comprometer recursos.
Una lista concreta de lo que se debe verificar, negociar, corregir o aclarar antes de ejecutar. Accionable, no conceptual.
Mi recomendación sobre cómo proceder: avanzar con ajustes, renegociar condiciones, postergar, o replantear. Con los argumentos que lo sostienen.
Primera conversación sin costo. Me cuenta qué tiene sobre la mesa y vemos si tiene sentido hacer la revisión.
Sin costo ni compromiso para la primera conversación. Le digo si la revisión aplica a su caso específico. Si no tiene sentido hacerla, se lo digo sin rodeos.
Ver mi calendario →Depende de la complejidad de la decisión y la cantidad de documentación. En general, entre 3 y 7 días desde la sesión de transferencia. Si tiene un plazo más ajustado, me lo dice al inicio y vemos si es viable.
No tiene que ser perfecta, pero sí representativa. El análisis es tan bueno como la información que se transfiere. Si hay vacíos relevantes, los identifico como parte del trabajo.
Eso también tiene valor: usted avanza con más certeza y con los riesgos menores ya identificados. No cobro más por encontrar problemas ni menos por no encontrarlos. El trabajo es el análisis, independiente del resultado.
Depende del alcance de la decisión y la documentación involucrada. Lo determinamos en la primera conversación, que es sin costo. El precio se ancla al valor en riesgo —una revisión bien hecha cuesta una fracción de lo que puede evitar.